Galletas de melaza y jengibre

Ingredientes

2 cups (260 g) de harina común
1 teaspoon de bicarbonato sódico
1 + 1/4 teaspoon de jengibre en polvo
1 teaspoon de canela en polvo
1/4 teaspoon de clavo en polvo
1/4 teaspoon de sal
1/2 cup (113 g) de mantequilla
1 cup (200 g) de azúcar moreno oscuro
1 huevo M (50 g)
1/4 cup (60 ml) de melaza

Para rebozar
Azúcar blanco

Preparación

Tendremos la mantequilla y el huevo a temperatura ambiente.

En un bol mezclamos la harina, el bicarbonato, el jengibre, la canela, el clavo y la sal. Reservamos.

En otro bol batimos, a mano o a máquina, la mantequilla con el azúcar moreno, hasta que quede una mezcla ligera y esponjosa, unos 2 minutos. Añadimos el huevo y la melaza y mezclamos hasta que quede bien incorporado.

Añadimos los ingredientes secos que teníamos reservados y mezclamos hasta conseguir una masa suave. Tapamos el bol con papel film y refrigeramos durante 3 horas para que se pueda trabajar luego con la masa.

Pasado el tiempo, precalentamos el horno a 190º C, con calor arriba y abajo. Cubrimos una bandeja de horno con papel.

Formamos bolas de masa, de unos 17 g, y las rebozamos pasándolas por azúcar. Las colocamos en la bandeja dejando una distancia entre ellas de unos 5 cm. y las aplastamos ligeramente con la base de un vaso. Entre tanda y tanda de galletas, dejamos el resto de la masa en la nevera para que no se ablande.

Horneamos las galletas 10 minutos o hasta que empiecen a agrietarse pero el centro aún esté blando. Al sacarlas del horno esperamos un par de minutos y las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.

Notas

Las cantidades de especias se pueden aumentar o disminuir según nuestros gustos.

La receta indica azúcar moreno oscuro, pero se pueden utilizar indistintamente el azúcar moreno claro, el azúcar blanco o una combinación cualquiera de estos. En función de los cambios, tendremos acabados diferentes tanto en la textura como en el color final.

Estas galletas quedan más blanditas que crujientes.

Para evitar que la melaza se pegue al medidor, podemos engrasar el medidor previamente con un poco de aceite. De este modo la melaza deslizará fácilmente.

Podemos congelar la masa una vez formadas las bolas, rebozadas en azúcar y aplastadas. Las pondremos en una bandeja y las meteremos en el congelador. Cuando estén congeladas las podemos pasar a una bolsa de congelación. Cuando queramos hornearlas, lo haremos directamente, sin descongelar, pero necesitarán 1 o 2 minutos más de horno.

Fuente: DeNIKAtessen

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